João Carlos Abreu

Haz
de la
oscuridad
el
silencio
de
tu luz
y
así
caminarás
en la
claridad
del tiempo

João Carlos Abreu (Voz que navega dentro de mim)

Traducción de Aquiles García Brito

 

Faz
da
oscuridão
o
silencio
da
tua luz
e
assim
caminharás
na
claridade
do tempo

João Carlos Abreu (Voz que navega dentro de mim)

Archivo 26-11-17 2 59 48

 

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Retorno a la autopista 61

La revista ACL, de la Academia Canaria de la Lengua, acaba de publicar en su número nueve, el primero de este año dos mil diecisiete, mi artículo Retorno a la autopista 61.

«Corrían mis trece cuando acaeció aquel viaje a la autopista 61, de la mano de Bob Dylan, George Jackson y otras canciones, publicado en Visor de poesía con el número veintisiete pero, junto con Canciones de Bob Dylan, número once, probablemente para mí, inauguración no solo de la colección sino de la propia editorial».

Siga leyendo en :

http://aclrevistaliteraria.academiacanarialengua.org/retorno-a-la-autopista-61/

Bob Dylan, George Jackson y otras canciones buena

Obras completas de Manuel Padorno, una presentación

La tarde del pasado viernes veintisiete de enero, con motivo de la aparición de su primer tomo, se presentaron las Obras completas de Manuel Padorno en Las Palmas de Gran Canaria. El acto tuvo lugar en la Fundación Martín Chirino sita en el Castillo de La Luz.

http://www.infonortedigital.com/portada/cultura/item/53943-obras-completas-de-manuel-padorno-una-presentacion

Dylan, el Nobel

El Nobel a Bob Dylan, lo ha sido en su categoría de literatura que, en primera acepción del diccionario de la RAE, quiere decir «arte de la expresión verbal», significado muy antiguo por proceder de nuestro acervo clásico. Se lo concedió la Academia Sueca, de mismas funciones y objetivos que la nuestra —pero en relación a su idioma—, formada por dieciocho miembros de prestigio quienes, dentro del criterio establecido en las propias reglas de este galardón internacional —se otorga anualmente para reconocer a personas o instituciones que hayan llevado a cabo investigaciones, descubrimientos o contribuciones notables a la humanidad en el año inmediatamente anterior o en el transcurso de sus actividades—, han señalado públicamente, como motivo, «el haber creado una nueva expresión poética dentro de la gran tradición americana de la canción».

Por tanto, los detractores del otorgamiento parece que no han leído, o haciéndolo no han entendido, que este no es un premio de poesía al mejor poeta del momento, sino de literatura a un escritor cuya obra es de las más prolíficas e influyentes del siglo veinte y de lo que llevamos del corriente veintiuno, y sus comparaciones del agraciado con otros personajes de ninguna valía artística —Erdogán, Donald Trump, Bárcenas, etc.— no se asemejan en nada a argumentaciones válidas sino a menosprecios e insultos gratuitos a él, a la Academia Sueca, al número incontable de poetas, narradores y artistas en general que ha sido influenciado por su obra, o a los cientos —o miles— de millones de personas que, en todo el mundo, y de diferentes épocas y generaciones,   la han reconocido y reconocen de gran valía. Claro que, llegados a este punto, quienes así se han manifestado, alegan por obligación su axioma de que la canción popular no es literatura, humillando así, también, a grandes figuras liricas mundiales de todos los tiempos, como Antonio Machado, quien basó gran parte de su irrepetible trabajo en el romancero popular, desprestigiando la altura poética de grandes piezas clásicas de la literatura provenientes de la tradición oral, y desairando a la propia Real Academia Española de la Lengua, la cual, como todos los enumerados anteriormente, están completamente equivocados. Aquí ha de prevalecer la sorpresiva, por fantasmagórica, deontología —y me pregunto, ¿no será odontología?— literaria que enarbolan aquellos acostumbrados a mover sus reflexiones entre el nadar y guardar la ropa para no mancharse, en el océano infinito de bajeza intelectual que nos rodea y nos empapa, con sus intentos de hacernos pasar a los demás por tontos, al guardar el silencio otorgante frente a sus embestidas.

Nosotros, es decir los demás y yo, que hemos leído —y fíjense que digo «leído»— con deleite y asombro a Bob Dylan —sí, de Dylan Thomas— desde los catorce años, así como Leonard Cohen, reconocidísimo poeta y cantante canadiense, Premio Príncipe de Asturias de las Letras, con diez libros de poesía publicados, quien afirma hoy mismo que el Nobel dado a Bob Dylan es como ponerle una medalla al Everest, según estos que se manifiestan después, haciéndose los suecos, como dianas de la intolerancia de las opiniones contrarias, todos «chiquilicuatres» víctimas de la «burundanga» con Coca Cola que nos han vertido en el tarro de las esencias, no se sabe quién.

A las 6:35 p.m.

En el ochenta cumpleaños de de don Manuel Díaz Martínez, con permiso, comparto un poema suyo sobre esta hora misma, 6:35 p.m.:
6:35 p.m.
Aquí dejo constancia
de este instante sin peso,
sin fondo, sin prisa.
De quedarme en silencio,
cuánta nada sería
esta tarde que admiro;
cuanto olvido, también,
estas dalias vivaces
que iluminan mi mesa
mientras bebo el café.
Manuel Díaz Martínez – Poemas sueltos 1996 . 2011

¡Que siga la vida!