Cambio, aurora y salvación. Aproximación a «Poética de Esther Hugues. Primera aurora», de Antonio Arroyo Silva

Poética de Esther Hugues. Primera Aurora

Antonio Arroyo Silva,

Ilustraciones interiores de Leo Lobos

Nueva Asociación Canaria para la Edición, 2015

152 páginas, 10 €

Hablar sobre un poemario es tarea difícil siempre, pues en este ejercicio de intermediación entre la obra y el posible lector, recae la responsabilidad de despertar el interés en el intérprete en que este se convertirá, en su ejecución final de la pieza. Alejándose de toda tentación de lucimiento propio, obliga a mostrar las intenciones y lineas maestras —en todos las significados de la palabra— del trabajo creador, lo cual exige un conocimiento sólido del autor. Pero, ¿quién es realmente el de este libro, Poética de Esther Hugues. Primera Aurora? ¿Antonio Arroyo Silva, cuyo nombre figura en la cubierta y en la portada? ¿La Esther Hugues, que le da título e interviene con sus notas en cada una de sus partes? ¿Juan Carlos Romano, el poeta ido pero que antes de marcharse dictó esta poética junto con Antonio, otra distinta a la que tenemos en nuestras manos hoy, sin embargo?¿ O ninguno de los tres lo son aunque antes lo fueron?

Desde luego no se trata de una obra heterónima, en su acepción de seudónimo, pues lo firma quien lo redactó y publicó. Parece más acertado afirmar que es una apócrifa, la de un escritor fabuloso, mezcla de verdad y de aquella otra verdad que es la ficción poética ,

… Pero, qué sueño es este…si no estoy dormida ni siquiera he nacido… qué aparatoso sueño me trajo esta conciencia cuando tú ya te fuiste y el otro se quedó soñando las palabras que dijeron por mi…

se pregunta Esther, como nosotros, en su primera intervención. Se trata de un personaje supuesto o fingido este poeta, utilizado en el pasado para plasmar la profunda amistad y comunión creativa de otros dos, en un poemario con mención en un premio literario y perdido con posterioridad para siempre, uno vivo, otro fallecido repentinamente años después de su óbito,

… un día descubrí el caos…,

pero ambos supervivientes, gracias al ejercicio de esta publicación

…se fue se fue ya lo dices al principio y entonces tú quisiste rescatarme del olvido por si tenía noticias de él…,

supervivientes, sí, y no un mero recuerdo

… No se pretende llenar de lágrimas todos los pañuelos del universo ni todos los papeles del Parnaso con un llanto eterno por la pérdida del amigo. Tampoco se trata de recuperar la memoria…

confirma Antonio Arroyo, y añade

… sino simplemente

—ni más ni menos—

traerlo aquí… y más adelante… Es el momento, Esther. Es el momento de que nazcas… Es preciso que el amigo regrese.

Antonio Arroyo Silva recurre otra vez en el presente a aquella poetisa inventada quien ha permanecido, durante muchos años, «arropada viva en una tumba» que creyó su casa, en palabras de María Zambrano,, rescatándola a modo de un frankestein de aquel tándem , en el que se convirtió inesperadamente, para cicatrizar la herida dolorosa de la pérdida, la falta, pero no mediante el consuelo narcotizador, sino volviendo sobre los pasos hasta el momento de la inocencia y la ignorancia

…que todo arrecie hacia ti     que todo vuelva y retroceda y vuelva como las mareas…,

al punto en que Esther es la idea del dolor

…antes de que el añico penetrara la carne del iris

para, desde ahí, mediante la metamorfosis de la experiencia sufrida a la experiencia de la poesía

….dijiste que la poesía se llamaba Esther Hughes…

la gran experiencia poética, nunca más ni tú ni yo ni él, sino un lugar tiempo después del …barranco que arrastra cuerpos…insectos y sueños,

justo cuando esa avalancha es recibida por el mar y

…ya no es signo de la muerte sino de la germinación…

La transformación aludida no es un camino de rosas, en ningún caso, … Me he dormido contigo. De tus ojos veré / ese sueño que fueron mitades de otros ojos. / mas el amor, lo sé, es una espina incierta / de tus zapatos tristes, ni se ha de deducir, esperar, de la advertencia de que esto no sería un velatorio plañidero una naturaleza desmemoriada, paradisíaca de ese país. Se trata de que el sufrimiento cobre sentido pleno en nuestra propia naturaleza, acabando así con el dolor de la sinrazón de lo azaroso o aleatorio, la desaparición del individuo, …todo aquello que trepa o punce /carece de sentido / si te vacías tú, / si acaso te desnudas de su rigor de herida / y buscas tu dolor en el dolor del bosque. Es necesaria esa reinterpretación de la herida real, ponerla en el sitio correspondiente en la existencia, a la altura de la existencia misma, …espérame desnudo / entre las azucenas: / escribiré en tu piel, la desnudez como estado simbólico de la liberación de toda anécdota, la escritura, es decir el lenguaje, como vía del pensamiento y, por lo tanto, de la acción, el lenguaje poético como su máxima expresión, la poesía, al fin y al cabo la única herramienta con la que el ser humano cuenta para conocerla, a la vida y al daño.

En el inusual «posprólogo» con el que termina Poética de Esther Hugues. Primera aurora, varias poetisas de puntos dispersos de nuestro archipiélago y del orbe, muestran sus diálogos e intercambiada correspondencia con la mitológica Esther Hugues, como testimonio casi documental, prueba de su realidad salvífica, inexplicable pero cierta.

Con este juego de personalidades distintas, se intenta alcanzar Abril, el nombre que tendrá esa tierra donde «acabaremos de nacer del todo…no hay sacrificio y el amor…no está cercado por la muerte, donde hay claridad porque ninguna luz deslumbra ni acuchilla, cono aquí, como ahí fuera…», desde donde nos llama y a la que nos invita María Zambrano, en los inicios de este texto, ese territorio que frecuenta Antonio Arroyo Silva, para cambiar definitivamente su residencia.

Aquiles García Brito, La Isleta, a 19/febrero/2015

Este texto ha sido publicado en la revista Arte y Cultura, en su número 3, correspondiente al 2º trimestre de dos mil quince,  en el suplemento cultural El Perseguidor, del Diario de Avisos, de Santa Cruz de Tenerife, el domingo diecinueve de julio de dos mil quince, así como en el periódico digital La Palma ahora, el ocho de marzo de dos mil quince.

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Naufragio

Este es uno de los poemas incluidos en mi antología poética, El vendedor de caracolas, publicada por la Universidad de Bucarest, dentro de la Biblioteca Universal, perteneciente al poemario La voz mirada —Idea Agüere—.

Naufragio.-

En el supuesto

De que en este océano de los libros

Donde nado náufrago,

Alcanzara algunas vez muelle,

Avistara tierra de ínfimo islote,

Bebiera un espejismo ineludible

Siquiera…

¿Qué ojos se apartarían de la imagen

Para posarse en unos miserables metros

Antes de, impunes,

Tirarlos a este maremágnum

De letras olvidadas,

Cuando anochece sobre mi deriva,

Lo profundo abisal

De individuales conjeturas

Que se hunden?

Aquiles Garcia Brito

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