«Pasión y Fe. Dos visiones.», una presentación

El pasado viernes, ocho de noviembre del presente año, tuve el honor de presentar la exposición pictórica religiosa Pasión y Fe. Dos visiones, que las pintoras María Suárez Alemán y Arima García Santana muestran en la Casa Museo Poeta Domingo Rivero, hasta el próximo lunes dieciocho de este mismo mes.
La inauguración fue todo un éxito de público. Se ocupó totalmente el aforo de asientos y quedaron varios grupos de personas de pie.  Asistieron, además, importantes personalidades eclesiásticas, como los sacerdotes don José Lavandera, director del Museo Diocesano de Arte Sacro de la Catedral de Canarias y don Simón Pérez, arcipreste de La Isleta, representantes políticos del Ayuntamiento de Moya, así como artistas canarios y extranjeros de renombre.
Recomendándoles la visiten, les transcribo a continuación el texto que leí con tan grato motivo, salvo las alusiones a cuestiones organizativas del momento.

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Buenas noches, señoras y señores:
Aparte de la lógica y gran importancia artística que tiene esta exposición en la carrera de nuestras dos pintoras, María Suárez Alemán (Moya, 1980) —licenciada en Historia del Arte. Facultad de Geografía e Historia por la Universidad de La Laguna, Tenerife, ha ejercido labores de técnico de diseño gráfico en el Ayuntamiento de Moya y de Las Palmas de Gran Canaria, así como de técnica y recepcionista artística en el Museo Diocesano de Arte Sacro de la Catedral de Canarias, y publicado críticas de arte en La Opinión de Tenerife, ha realizado exposiciones individuales en la Universidad de La Laguna, campus de Guajara, en dos mil ocho y Cambio de concepto, en el Ayuntamiento de Moya, en dos mil doce, y las colectivas Corpus, el arte del desnudo, en la Casa de la Cultura de Sta. Cruz de Tenerife, en dos mil ocho  y Lo Transexual al desnudo, en Hotel Neptuno, en Playa del Inglés en dos mil trece, Ha sido, además, miembro del jurado del Tercer Certamen de Pintura Villa de Moya. Su Crucifixión, que hoy tendremos el placer de contemplar, cuelga en las paredes de la capilla del nuevo Centro Penitenciario Las Palmas II, en Juan Grande—, y Arima García Santana (Las Palmas de Gran Canaria, 1980)  —licenciada en Bellas Artes y especialista en dibujo y diseño gráfico por la Universidad de La Laguna, en la actualidad directora y profesora en su escuela de dibujo, pintura y diseño gráfico en Las Palmas de Gran Canaria, aparte de ejercer de sufrida empresaria autónoma con su propia librería, ha ejecutado y publicado trabajos de ilustración con Editorial Idea, Voluntad y palabra(2009), Bibliolandia, La isla de los caminos sin fin (2009), El hijo de Buda (2009), La voz mirada (2011), con la Nueva Asociación Canaria para la Edición,  Antología 2011, Cuando el atardecer es mañana, 100 palabras solidarias, Antología 2012, el libro infantil ilustrado El bosque de Luisa, de Isabel Padilla Santervaz, Carnaval de Indianos,  la última novela de Luis León Barreto, y Sísifo Sol, último poemario de Antonio Arroyo Silva, algunos de los cuales se muestran en las vitrinas de la entrada de este museo, siendo además la responsable de la imagen de NACE y el diseño gráfico de sus publicaciones. Ha realizado varias exposiciones colectivas con el Area Cultural de Diego Casimiro: Grito de Mujer 2011 en la Casa de Colón,  Gritos de Mujer 2012, en Círculo Mercantil, Homenaje a Nestor, 2012, Casa Museo Domingo Rivero, King´s Cross Station 9 3/4 en 2013 en Club de Prensa La Provincia, y Lo transexual al desnudo, 2013, Hotel Neptuno, donde ha quedado permanentemente colgada la obra con la que participó—, que están a mi lado, y para quienes pido una ovación cerrada, por favor, quiero resaltar, antes de entrar en cuestiones estilísticas, la enorme relevancia que adquiere este evento como ejercicio de libertad y, por lo tanto, de alegría.  De libertad en el momento histórico que nos ha tocado vivir, en todas las áreas, pero en concreto dentro de los ámbitos culturales y artísticos, en los que la dimensión religiosa del hombre está mal vista, proscrita y perseguida. No digo «dentro del ámbito intelectual» porque no considero que pensamientos que descartan esta cualidad obvia del ser humano pueda considerárseles tal.
Muy raros son los casos de exposiciones religiosas fuera del círculo  eclesial, donde tenemos dos magníficos ejemplos: La huella y la senda, 2004, en la Catedral de Canarias, y la diocesana Creo…, del corriente, en la Casa de la Iglesia  de nuestra capital, como anormal la presencia de un solo cuadro, un poema, un relato, una canción, dentro del trabajo de un artista actual, que se atreva con estos asuntos. Y esto es porque existe una autocensura impuesta por las hoscas circunstancias, vencida con naturalidad por nuestras expositoras.  Esta exposición es, en sentido figurado, una salida del armario, para decir «Soy creyente, sí señor, ¿y qué?».
Es también un grito de rebeldía y humanismo en contra de la indignidad:

Cuando todo se quiebra alrededor, queda como señal del hombre la dignidad del acto libre. Ese último reducto de libertad obstinada … /… obliga al reconocimiento de la pasión del hombre libre. Contra todo evento, solo la libertad personal puede ser la libertad de todos.

dejó escrito Miguel Ángel Valente, en su diario, en diciembre de 1965, en cuyas páginas también recogió el siguiente pensamiento dirigido a los intelectuales:

Humanismo no es ambigüedad ni falta de radicalización ni ausencia de límites netos entre lo valioso y lo no valioso. «Es humanismo toda concepción unitaria del mundo que ensancha las posibilidades de realización histórica del hombre»,

de Carlos Marx.
Y no hay nada que defienda con mayor pasión el valor del individuo, frente a sus condiciones económicas, sociales, culturales, geográficas, físicas, de salud, etc, ni concepción más unitaria del mundo que, por su respeto al hombre, posibilite su realización histórica que lo religioso.
Cantó Lennon «imagina un mundo sin religión…» y nosotros lo tarareamos infinitamente, pero yo digo ahora «No hace falta imaginarlo. Ya lo tenemos y no nos gusta nada. Es que no sabíamos inglés y lo único que nos sonaba bien era eso de “living in peace”. Tal vez si todos pudiéramos dedicarnos a la venta de mansiones de lujo, venerado John…».

…Solo una nueva religión puede crear una nueva sociedad, y solo en esta hay poder de imaginación suficiente a concebir un nuevo arte.

afirma Gustavo Adolfo Bécquer en una de sus famosas leyendas, hablando de la arquitectura de Toledo, y es precisamente la convergencia en la manifestación abierta de la creencia y su indagación preocupada el fundamento principal y germen de esta exposición, a cuya inauguración asistimos.
Aunque pudiera parecer que no hay relación entre la obra de María y Arima, los grandes formatos y la ausencia de color en María, y los distintos tamaños y la presencia definitiva del color en Arima, hay una característica común vital: el tratamiento los temas religiosos tradicionales. La pasión de Cristo. Aquí están  presentes La Virgen María dolorosa, La Verónica, la Última Cena, Cristo en el huerto, Cristo escarnecido, La crucifixión de Cristo, el último aliento de Cristo, el cuerpo yacente de Cristo, La Piedad, y también la oración, el bautismo, la fe.
Son todos motivos muy tratados en nuestra cultura a lo largo de la historia. Incluso en esta muestra ambas pintoras coinciden en algunos temas, la crucifixión o el dolor de la madre, por ejemplo. Pareciera que María y Arima trataran de retomar el espíritu religioso a partir precisamente de la tradición, reafirmarse, apoyarse en ella para, cada una por caminos diferentes, innovar y construir su visión personal y nueva.

Siempre moviéndonos en lo figurativo, María trabaja el hiperrealismo, tratando de obtener una fidelidad de la realidad superior a la de una fotografía, fidelidad de la figura, una parte de la realidad, sería necesario precisar en su caso, porque siendo su inspiración obras de arte de otros autores, prescinde del resto de elementos reales que acompañaban al objeto trabajado en los modelos, la cruz en su Crucificado, el resto del cuerpo y la parte superior de la cruz, así el fondo en El último aliento, aislando la imagen.
El gran formato y los grandes espacios en negro totalmente uniforme, no son una elección caprichosa e inocua. Con su utilización consigue apuntar directamente al objetivo del cuadro y mostrar el mensaje esencial, liberándolo de toda distracción, exacerbándolo y originando mayor impacto. Logra también una elegancia buscada con el uso exclusivo del blanco y el negro y el trabajo de los claroscuros.
Desde esta perspectiva, se aleja de su referencia en la pintura, Antonio López, acumulador  de detalles, en objetos y color, hasta la extenuación.
No debemos relacionar las pinturas de María con el tenebrismo, ni siquiera en el caso de El Sepulcro, por ser una tendencia que nada tiene que ver con las intenciones de nuestra pintora. La luz en sus figuras es una luz propia, que no proviene de ningún lugar, se muestra únicamente sobre el objeto, mientras que una de las características principales de aquel movimiento, aparte de los ambientes oscuros, era la presencia de un foco de luz forzada como la que pudiera venir de un tragaluz, origen de fuertes contrastes de luces y sombras.
Arima, por el contrario, opta por técnicas abiertamente expresionistas, movimiento cultural alemán de principios del siglo XX de mucha influencia en la pintura, e indaga en las posibilidades ilimitadas del color, profusamente utilizado a partir de una paleta muy original y personal, a la que se confía. Habla a través del color y no con el realismo de las figuras, al modo de El grito, de Munch, en las que mantiene, sin embargo, una delicada estilización. En La Consolación, un azul nocturno, triste pero con cierta serenidad nos hace sentir el consuelo y su inutilidad, mientras que en La Desolación, otro azul, gélido, nos sopla el frío, el vacío de la soledad, la pérdida irreversible, y el amarillo mortecino del velo en su Verónica, nos espanta al mostrarnos el rostro de la muerte que ya se ha adueñado del Nazareno.
En Fe el fondo presenta los colores de mayor contraste posible con el costado de Cristo y la mano de Tomás el apóstol, otorgándole un brillo y un relieve especial a estos elementos.
Es importante en estos cuadros la originalidad en la presentación de los objetos de atención principal, los ángulos en Fe, los primeros planos, a veces parciales, a veces no centrados en el cuadro, sino desplazados hacia un lado como en El Escarnecido, que es ese otro rostro de Jesús, posible influencia de la fotografía y el cine.
De igual forma, le gusta a nuestra artista dejar rastro de la materia y la impronta pictórica, los trazos, la brocha, algunas manchas sobre el lienzo, las cuales transforman los fondos y los escenarios, convirtiéndolos en signos, en si mismos. Obsérvese el cielo en su crucifixión En verdad era, donde el color rojo violentado por los trazos y los brochazos, denota por si mismo el horror del único y posible deicidio de la humanidad, sobre el que aquella mujer en la parte inferior nos  interroga aterrorizada.

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A modo de guía para esta exposición les doy unos apuntes exclusivos:

  1. Ambas crucifixiones están pensadas para observarse desde un plano más alto desde el que las pueden contemplar ahora. Por eso los miembros de las figuras podrían parecer en algún momento inadecuadas.
  2. El último aliento, el rostro de Cristo sobre fondo negro, está situado en un lugar de la sala donde se ha retirado la lámpara para que dicho rostro permaneciera como en penumbras, en contraste con el rostro de María, el cuadro de al lado, pareja necesaria, completamente iluminado. En el rostro de Cristo se pueden observar unas pocas gotitas rojas que la pintora ha usado como única excepción al blanco y al negro, para representar la sangre.
  3. Hay seis cuadros pequeños colgados en la sala que, por su menor tamaño, no pierden calidad ni interés. Son las dos oraciones —las manos—, El bautismo —manos con agua—, La Piedad, sobre cristal, Dolor, que muestra el dolor en el rostro de la Virgen, y La última cena.  Préstenle su atención.

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Temática tradicional, estética distinta y original, peso espiritual e intelectual, gran trabajo pictórico y obras de gran nivel en ambas es, para mí, el resumen de esta muestra que hoy tienen la valentía de mostrarnos y la amabilidad de ofrecernos estas dos jóvenes creadoras.
Las felicito muy sinceramente y les deseo el mayor de los éxitos a ellas, y animo al resto de la comunidad artística y cultural de Canarias, a que sienta en su alma la verdadera poesía de la religión, como dijera Gustavo Adolfo Bécquer —otra vez—, a abordar esta faceta sin prejuicios y con elevadas miras.
Un aplauso para las artistas y su magnífica obra.

Esta exposición, que doy por inaugurada, permanecerá abierta al público hasta el 18/11/13, y se podrá visitar de lunes a viernes, en horarios de 10.30 a 12:30 y de 17:30 a 19:30 —también en grupo poniéndose previamente de acuerdo con el director del museo don José Rivero—.
Muchísimas gracias a todos por su asistencia.

Aquiles García Brito, Las Palmas de Gran Canaria, a 11/noviembre/2013

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