La casa grande

Quiero una casa grande con las puertas abiertas
para que entren todos los nombres,
quiero una casa grande, a la rosa de los vientos
con fachada a todos los signos,
con azotea para toda voz
que ulula en este firmamento
de fugaces estrellas.

Quiero una gran estancia sin murallas y franca
para que venga toda voluntad,
no quede rechazada ni una,
irrumpan felices las albas
a esta latitud muerta.

Quiero una con terraza como puerto,
de donde también parta nuestra bisutería
trabajosamente compuesta,
y rebase los muros de este Olimpo
como el grácil velero de las blancas banderas
sortea el arrecife  sin ni siquiera verlo,
en las pleamares de las ideas.

Una casa que solo no puedo acabar quiero.
A ver si a mis amigos de las sopas de letras
y de castillos en el aire,
les queda alguna fuerza para darle una mano
de verde vivo.

Aquiles García Brito, Las Palmas de Gran Canaria a 3/mayo/2012

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